[Portada]   [Actividades]   [Delegaciones]   [Foros]   [Quienes somos
------|    Nuevo correo electrónico (temporal) - 2010-08-26 17:00:00    ||    Amenazas a la concejala castellanista de Borobia (Soria) - 2010-08-20 11:00:00    ||    XXV Verano Cultural de Milagros (La Ribera) - 2010-07-24 00:00:00    ||    Castilla Joven se une un año más a ''Toledo entiende'' - 2010-06-28 10:00:00    ||    El último tren en Castilla: 25 años sin servicio ferroviario - 2010-05-10 08:00:00    ||    Nueva encuesta sobre las elecciones autonómicas de 2011 - 2010-05-02 11:50:30    |------
El futuro de Castilla y del resto de Europa pasa por Irlanda
Noticias

Este viernes 2 de octubre, el pueblo irlandés decide por segunda vez si se aprueba o no el Tratado de Lisboa, con el cual se da vía libre para establecer la Constitución Europea, crear la figura del presidente de la Unión Europea (UE) y configurar completamente el cargo de responsable de Asuntos Exteriores, entre otros asuntos. La crisis económica puede cambiar una balanza que en anteriores circunstancias se decantó por el NO.





Después de que el primer intento fallido de crear una Constitución Europea se atascara tras los referendos francés y nerlandés debido al NO mayoritario (votación en la que España el SÍ obtuvo cerca del 80%), el Parlamento Europeo buscó vías alternativas para seguir adelante con sus propósitos. El segundo intento se consiguió con el Tratado de Lisboa y dado el creciente rechazo de las sociedades del viejo continente, la fórmula no se sometió a referendos populares sino a votaciones en cada uno de los Parlamentos Estatales de la Europa de los 27 y a la rúbrica de los presidentes de los Estados.

Como era de esperar, dada la considerable brecha entre la clase política y el pueblo, el Tratado de Lisboa fue ratificado en la mayoría de los países, a excepción de unos pocos. Irlanda fue la única que propuso un referéndum a su sociedad y también la única que rechazó el Tratado al vencer el NO. La iniciativa de la UE quedaba así truncada, pero apelando a la responsabilidad de Irlanda sobre frenar el progreso de más de 300 millones de europeos, se forzó la convocatoria de un segundo referéndum.


La pregunta que muchos irlandeses y europeos se hacen es: si el pueblo irlandés ha decidido que NO aprueba el Tratado, ¿por qué realizar la misma pregunta dos veces?

Entre un referéndum y otro, la Unión Europea y la clase política irlandesa han sacado su artillería pesada para volcar el resultado negativo. Los cuatro principales partidos políticos del país (el Fianna Fáil, el Fain Gael, el Partido Laborista y el Partido de Los Verdes). Mensajes como “Sí a Europa, sí al trabajo” o “Sí a Europa, sí a la recuperación” salpican todas las calles y carreteras a lo largo y ancho del país. Y pese a todo ello, ésa es la doble lectura que también percibimos desde Castilla: los sondeos pronostican un 65% de votos al SÍ frente a una representación política parlamentaria que se decanta por la aprobación en un 95%; un claro ejemplo de que los irlandeses son críticos con su voto mientras que los castellanos y los españoles practican el seguidismo ciego votando lo que uno de los dos partidos mayoritarios (PPSOE) les dicen.






Los argumentos esgrimidos en contra del Tratado de Lisboa se centran en la militarización excesiva de la Unión Europea, el mayor apoyo a las multinacionales y el recorte de los derechos laborales, entre otras razones locales. No obstante, y pese a la emisión de debates defendiendo ambas posturas, los partidarios del SÍ han ido más allá, pudiéndose ver vallas publicitarias en las que ambas compañías apoyan abiertamente el Tratado de Lisboa, además del dinero dado para terminar de convencer a los irlandeses.


Tras el resultado del referéndum de Irlanda, el presidente polaco se pronunciará (y con él toda Polonia), dejando su decisión a la elección del pueblo irlandés. Sin embargo, todas las tensiones acumuladas ante la incertidumbre del resultado en Irlanda podrían quedarse en papel mojado si se aprueba a trámite un recurso presentado por varios senadores de Chequia y por el cual se impugna el texto del Tratado de Lisboa en su totalidad. El euroescéptico presidente checo, Vaclav Klaus, ha comentado que retrasará su decisión en tanto no se resuelva el recurso y muchos ven una estrategia política para demorar la puesta en marcha del Tratado a comienzos de 2010 y con ello, esperar a las elecciones estatales de Reino Unido donde el emergente y euroescéptico Partido Conservador propondrá un referéndum sobre el Tratado que prevé favorable a sus intereses y tumbe tanto la aprobación de su anterior Parlamento Estatal como la puesta en marcha del Tratado de Lisboa. Y ahí se repetirá de nuevo la historia…